Uno de los capítulos más destacados de la novela "Vicentón. El último lobo de las Sierras de Segura y Cazorla" transcurre alrededor de la cuenca del río Borosa. Pero ¿Por aquel entonces el paisaje era el mismo que vemos hoy en día?
Mirando al detalle el MTN50 parece que no, pero hay que ir con cautela. Lo primero que llama la atención es la ausencia de las lagunas de Valdeazores, Aguas Negras y la central hidroeléctrica. Aguas Negras y la central no aparecerían hasta bien avanzado el siglo XX, pero la de Valdeazores sí existía en la década de los 20. Como es bien conocido se originó por un corrimiento de tierras tras una tormenta, en una ladera deforestada después de una corta abusiva (y su posterior incendio para ocultarlo).
Entonces, ¿por qué no aparece reflejada en el mapa? Esto ocurre porque estos mapas tomaron como referencia minutas cartográficas y catastrones realizados a finales del siglo XIX y, en aquellos años, aún no se habría producido el hecho anteriormente mencionado.
Tampoco vemos la actual pista junto al río ni siquiera una vereda, aunque seguro que había una senda de pescadores. De igual modo, falta la que hoy sube por el Pecho de las Instancias hacia Roblehondo. En cambio, sí aparece la vereda a Los Villares, a la que aquí incluso le dan el rango de camino. También uno que rodea por el norte el Castellón de Guadahornillos, llamado «Camino a Huelga Nidillo», o el «de la Orada».
Más al sur encontramos otros antiguos como el de «Noguera» que, colándose entre los que hoy conocemos como Cerro Bermejo y Cerro de Enmedio, se dejaba caer hacia la Nava de Pablo para seguir hacia Nava Noguera y Los Campos. O los de «Pollo Manguillo» y «Valdetrillo», etc. Hay muchos más detalles, que os dejo descubrir por vuestra cuenta.
Cartografía elaborada a partir del Mapa Topográfico Nacional 1:50.000 (MTN50) del Instituto Geográfico Nacional de España. Fuente oficial: www.ign.es. Reproducción permitida bajo licencia CC BY 4.0.
Este rincón de la sierra aparece en el capítulo 21.
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