No tengo palabras suficientes para agradecer la acogida tan maravillosa que está teniendo la novela en Amazon y el cariño con el que la habéis recibido desde el primer día. Jamás llegué a imaginar que una historia sobre los años veinte del pasado siglo en la sierra de Segura y Cazorla iba a despertar este aluvión de valoraciones tan excelentes y emotivas.
Cuando decidí poner por fin en negro sobre blanco las historias contenidas en sus páginas, mi único deseo era rescatar del olvido una forma de vida muy concreta, pero lo que está sucediendo supera con creces cualquier expectativa que pudiera haber albergado.
Lo más hermoso de este viaje no son solo las reseñas públicas (que ayudan mucho a crecer este pequeño proyecto si ninguna editorial detrás), sino la marea de mensajes privados que recibo a diario de personas profundamente conmovidas.
Me llegan muchos mensajes contando cómo las páginas les han devuelto de golpe a su niñez, o cómo han revivido las andanzas y el esfuerzo de sus padres y abuelos en aquellas montañas donde salieron adelante.
Para quienes tuvieron que marchar de la sierra buscando un futuro lejos de sus raíces, este libro se ha convertido en un puente directo con su infancia, un soplo de aire fresco que huele a monte bajo, a chimenea y a tierra amada.
Ver que la novela ha logrado tocar tantas fibras sensibles me da una fuerza inmensa para seguir adelante y cuidar este rincón de encuentro en el blog. Gracias de corazón por cada reseña, por cada recomendación y por compartir vuestras propias historias familiares conmigo, demostrando que la memoria de los mayores sigue muy viva.
Continuaremos recorriendo juntos estos caminos de papel, recordando que, por muy lejos que nos lleve el destino, los paisajes siempre se quedan grabados en el alma.
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